Enfermedades bacterianas

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Todo sobre la lepra

La Enfermedad de Hansen o Lepra es una enfermedad infecciosa crónica del hombre que afecta sobre todo a la piel, membranas mucosas y nervios. La enfermedad esta causada por un bacilo con forma de bastón, Mycobacterium leprae, similar al bacilo responsable de la tuberculosis. El bacilo de la lepra fue identificado en 1874 por el médico noruego Gerhard Henrik Armauer Hansen.

En el nuevo y viejo testamento el término lepra se aplicaba a diversos trastornos físicos que no estaban relacionados con la lepra verdadera y que se consideraban castigos divinos. Se decía que la víctima estaba en un estado de tsara’ath, o de pecado. Este término hebreo se tradujo después por lepros, del que deriva la palabra lepra.

La enfermedad se propagó desde su probable zona de origen en el valle del Indo en la India hasta el Mediterráneo y regiones del norte de África, y toda Europa se vio afectada por la enfermedad. Hoy es mucho menos frecuente. Se estima que menos del 5 por ciento de la población mundial es susceptible de padecerla. La enfermedad se observa con más frecuencia en países donde existe malnutrición.

Los científicos no han conseguido reproducir la lepra típica en animales experimentales. Sin embargo, el microorganismo patógeno puede crecer en los armadillos y varios laboratorios han logrado cultivar la lepra en tubos de ensayo.

En el hemisferio occidental, se registran 336.000 casos al año. Las estadísticas mundiales señalan alrededor de 5,25 millones de casos denunciados y se calculan en 10 millones los sujetos afectados.

TIPOS

La lepra se clasifica de acuerdo con los síntomas y la histopatología (anomalías de las células de los tejidos afectados por la enfermedad) en: lepromatosa, una forma generalizada; tuberculoide, una forma localizada; y dimorfa (borderline), una forma entre la tuberculoide y la lepromatosa. Cuando el estado inmunitario del paciente es bueno (se opone una gran resistencia a la enfermedad) se desarrolla la forma tuberculoide. La ausencia de resistencia frente al microorganismo origina la forma lepromatosa, en la que la enfermedad no afecta sólo los nervios periféricos sino que también la piel, las extremidades, las membranas mucosas, y los ojos.

SÍNTOMAS

Los primeros síntomas suelen ser anestesia (pérdida de sensibilidad) en una zona de la piel. En la forma lepromatosa hay infiltración de grandes áreas cutáneas. Las membranas mucosas de la nariz, la boca y la garganta son invadidas por un gran número de microorganismos. Debido a la afectación de los nervios, los músculos sufren parálisis. La pérdida de sensibilidad que acompaña a la destrucción de los nervios provocan lesiones de las que el sujeto no se percata debido a la insensibilidad que padece. Esto puede conducir a infecciones secundarias, a la sustitución de tejidos sanos por tejidos cicatriciales, y a la destrucción o reabsorción del hueso. La desfiguración típica que sufre el sujeto con lepra, como la pérdida de extremidades debido a la lesión ósea, o la llamada facies leonina en la que el rostro se asemeja al de un león con gruesos nódulos cutáneos, son signos avanzados de la enfermedad, que hoy permite evitar el tratamiento precoz.

TRATAMIENTO

Durante muchos años el empleo del aceite de chaulmogra fue el tratamiento de la lepra, que en la actualidad se centra en fármacos como la dapsona, rifampicima y clofacimina, junto a un aporte nutricional adecuado.

Si se produce la destrucción de muchos bacilos, ocurre una reacción sistémica. Esta reacción, llamada eritema nudoso leproso, o ENL, puede conducir a un deterioro progresivo de los nervios. Los corticoides controlan dichas reacciones.

La lepra es tal vez la enfermedad menos contagiosa de todas las infecciosas. Hoy, los pacientes diagnosticados rara vez se aíslan. En la actualidad se prepara una vacuna contra la lepra.

Written by Admin on July 30th, 2010 with 8 comments.
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Tratamiento de la tuberculosis pulmonar

Durante los años 50, los pacientes tuberculosos permanecían hospitalizados durante el tratamiento o al menos durante una parte del mismo, en la actualidad se acepta que la hospitalización no es necesaria y el tratamiento suele administrarse en régimen ambulatorio. El ingreso de estos pacientes puede ser necesario para evaluación diagnóstica, por efectos secundarios de la quimioterapia antimicrobiana y por complicaciones de la tuberculosis pulmonar, además de por enfermedades intercurrentes.

El tratamiento de la Tuberculosis Pulmonar se basa en combinaciones de fármacos. No todos los bacilos tuberculosos son sensibles a los mismos fármacos y la aparición de mutantes resistentes puede plantear problemas.

Para evitarlos es necesario tratar la tuberculosis con numerosos fármacos al mismo tiempo. Se recomienda al menos 6 meses de terapia, con isoniacida, rifampicina y piracinamida, estambutol, estreptomicina. En las áreas donde la resistencia a la isoniazida es baja pueden ser adecuados tres fármacos (isoniazida, rifampicina y piracinamida) como régimen inicial.

Como alternativa, pueden administrarse isoniazida y rifampicina y estambutol o estreptomicina durante 9 meses.

Los regímenes de 6 a 9 meses son igualmente eficaces, siempre que los pacientes tomen la medicación de una forma constante.

El principal determinante del éxito del tratamiento es la adhesión del paciente al régimen terapéutico. Se ha demostrado que el 25% de las personas que reciben un tratamiento para la tuberculosis pulmonar no completan el régimen recomendado en los 12 meses. Deben diseñarse medidas específicas para fomentar esta adhesión y algunos pacientes necesitarán un tratamiento bajo observación directa.

La eficacia terapéutica se establece mediante muestras mensuales de esputo, hasta que se hacen negativas. Hacia el final del tercer mes de tratamiento, el 90% de los esputos positivos se habrán convertido en negativos para tuberculosis.

En pacientes con muestras de esputo negativas antes del tratamiento, el seguimiento se centra en las radiografías de tórax y en la evaluación clínica de los síntomas.

La eficacia terapéutica depende en gran medida de la voluntad y la capacidad del paciente para tomar los medicamentos de una forma regular, según lo prescrito. La toma esporádica de la medicación se asocia con fracaso terapéutico y desarrollo de cepas de tuberculosis resistentes a los fármacos.

La resistencia de los fármacos iniciales es otro motivo de fracaso terapéutico. El personal tiende a ser mayor en los países subdesarrollados, siendo relativamente infrecuente en Estados Unidos y Canadá. Más habitual es la resistencia a la isoniazida o a la estreptomicina que a la rifampicina.

La isoniazida se recomienda también durante seis a doce meses para prevenir la tuberculosis pulmonar en grupos de individuos de alto riesgos seleccionados.

Esto incluye personas en contacto íntimo con un paciente en el que se sospecha tuberculosis pulmonar activa. (389).

Esquema de Tratamiento de la Tuberculosis:

Este tratamiento es anti-tuberculosos que está compuesto por los siguientes medicamentos: Isoniazida (H), Rifampicina (R), Piracinamida (Z), Estambutol (E) y Estreptomicina (S). La Rifampicina y la Estreptomicina deben limitarse para el tratamiento anti tuberculoso. (17)

Este esquema consta de tres fases:

Primera fase: La primera fase se aplica durante 20 días (20 dosis) de lunes a sábado.

* Estreptomicina 1 gr
* Rifampicina 300 mg
* Isoniazida 300 mg
* Piracinamida 500 mg

Segunda fase: esta fase se aplica durante 35 días (35 dosis) de lunes a sábado:

* Rifampicina 500 mg
* Isopiazida 300 mg
* Piracinamida 500 mg

Tercera fase: (fase de sostén) esta se aplica durante 35 días (35 dosis) de lunes a viernes.

* Rifampicina 300 mg
* Isoniazida 300 mg

Written by Admin on July 29th, 2010 with 2 comments.
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